sábado, 23 de abril de 2011
viernes, 22 de abril de 2011
jueves, 21 de abril de 2011
¡Qué bien lo dices y qué llano!
- ¿Qué me quiere señor?
- Niña, joderte.
- Dígalo más fino.
- Cabalgarte.
- Dígalo a lo cortés.
- Quiero gozarte.
- Dígamelo a lo bobo.
- Merecerte.
- ¡Mal haya quien lo pide de esa suerte, y tú haces bien, que sabes declararte! Y luego ¿qué harás?
- Arremangarte, y con la pija derecha acometerte.
- Tú sí que gozarás mi paraíso.
- ¿Qué paraíso? Yo tu coño quiero, para meterle dentro mi carajo.
- ¡Qué bien lo dices y qué llano!
- Calla, mi vida, calla, que me muero por culear teniéndote debajo.
Anónimo. España. Siglo XVII.
Todo esto surge a partir del llamado #pijazogate generado por Juan Terranova con su artículo sobre la movida Hollaback. Leo el tercer párrafo del mismo (y que muchos involucrados pasaron por alto) y no puedo estar más de acuerdo: "La pelea por el aborto libre y gratuito, la asistencia psicológica y judicial a mujeres golpeadas, la lucha contra la trata de personas, se me antojan temas más urgentes y menos abstractos a la hora de plantear una militancia de género".Ahí está el bacalao (es una M-E-T-A-F-O-R-A). Y que desde Hollaback se enorgullezcan porque un anunciante pueda influir en la línea editorial de una publicación...que además exijan retractaciones "serias y sentidas" para que no echen a un tipo de su laburo (y por hacer para lo que lo habían contratado) demuestra a las claras el sesgo ideológico que la domina."
miércoles, 20 de abril de 2011
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-166638-2011-04-20.html
SOCIEDAD › UNA CAMPAÑA INTERNACIONAL POR UNA NOTA OFENSIVA HACIA UNA MUJER
La columna que no fue piropo
Un artículo publicado en la revista El Guardián a raíz de una nota en Página/12 levantó una polémica mundial: el autor criticó en tono burlón, pero con una frase ofensiva, a la promotora de una campaña contra los piropos agresivos. Dos empresas retiraron la publicidad.
Por Mariana Carbajal
Dos firmas internacionales decidieron retirar su pauta publicitaria de la revista El Guardián, propiedad del ex banquero menemista Raúl Moneta, luego de que uno de sus periodistas se expresara en una columna semanal en términos ofensivos contra una activista que promueve una campaña para oponerse al acoso callejero y los piropos ofensivos. “Me encantaría romperle el argumento a pijazos”, escribió. En su blog personal fue aún más explícito. La frase generó una campaña internacional, con escasa repercusión en el país, a través de la cual se solicitó el despido o una suspensión de tres meses del columnista y el retiro de los anunciantes de la revista y derivó en la apertura de un expediente en el Inadi. Es la primera vez que dos grandes compañías –una fabricante de autos y una reconocida marca de indumentaria– toman la resolución de castigar a una publicación en la Argentina, suspendiendo campañas publicitarias, por avalar un comentario cargado de violencia machista. La revista ofreció disculparse públicamente y darle espacio a la activista para difundir sus ideas y las de su entidad.
La polémica se originó a partir de una columna firmada por el escritor y periodista Juan Terranova, titulada “Arte, provocación y guarradas en las calles”, publicada por El Guardián en su edición del 3 de marzo. Allí, Terranova aludió a la campaña que lanzó en Buenos Aires una joven curadora de arte porteña, Inti María Tidball-Binz, para concientizar y combatir los piropos agresivos, entendiéndolos como violencia simbólica por razones de género. Terranova tomó como fuente una nota de Página/12 del 21 de febrero, que dio cuenta de la movida local, lanzada a nivel internacional por la organización Atrévete/Hollaback!, de la cual Tidball-Binz es líder regional. Después de criticar la iniciativa con un tono burlón, descalificándola, Terranova cierra su columna con la siguiente frase: “Termino así con un deseo para este 2011: encontrar a Inti María Tidball-Binz en un vernissage, tomar juntos una copa y luego decirle que me encantaría romperle el argumento a pijazos”. La versión que Terranova publicó en su blog personal dice “culo” en lugar de “argumento”. Según pudo saber este diario, el editor de la Sección Cultura de la revista, Sergio Olguín, le sugirió el cambio de términos.
Tidball-Binz se sintió agredida. Entendió las palabras de Terranova como una incitación a la violencia y una amenaza. “Terranova hizo amenazas explícitas de violación y utilizó un lenguaje que es ofensivo y que puede tener consecuencias violentas en la vida real”, opinó en diálogo con este diario. El tema trascendió las fronteras del país. Desde la dirección internacional de Atrévete/Hollaback!, en Estados Unidos, decidieron rápidamente promover una campaña internacional para reclamar el despido de Terranova y presionar a dos grandes auspiciantes de la revista para que le quitaran el respaldo publicitario. La organización nació en Nueva York y tiene representantes en distintas ciudades norteamericanas y europeas. La campaña se motorizó a través del sitio web change.org, una plataforma de activismo con unos 3,5 millones de visitantes mensuales. Más de 3500 personas de 75 países firmaron en pocos días la petición.
El Inadi se enteró y decidió abrir una actuación para evaluar si Terranova había incurrido en una conducta discriminatoria. A la vez contactó a Tidball-Binz para ver si ella quería realizar una denuncia. Tidball-Binz la hizo. Uno de los auspiciantes, fabricante de autos, también efectuó una presentación ante el Inadi con el fin de tener un pronunciamiento oficial, más allá de la presión de la campaña internacional, para poder tomar una decisión en relación a la publicidad. Por el momento, según confirmó el vocero de la compañía en la Argentina a este diario, decidieron suspender la pauta publicitaria. La firma de indumentaria describió lo expresado en la columna de Terranova como “ideas ofensivas” que van en contra de los valores de la empresa y confirmó que “no tienen ningún plan de publicidad en el futuro con esta revista”. El Inadi se pronunciará en los próximos días. En el organismo están elaborando el dictamen.
Más allá del caso puntual, queda como antecedente en el país la decisión de dos grandes anunciantes de retirar su publicidad ante la presencia en medios de comunicación de mensajes discriminatorios y sexistas.
En busca de un acuerdo
“Lo que Terranova hizo fue claramente más allá de las normas internacionales de libertad de expresión, y es genial que las marcas de prestigio mundial hayan negado públicamente estar asociadas con mensajes de odio, violencia e incitación. Ahora la pelota está en la cancha de la revista”, consideró Emily May, directora ejecutiva de Hollaback!
Ante la envergadura que tomó el episodio y sus consecuencias, la revista se puso en contacto la semana pasada con Tidball-Binz: el editor de Cultura –de quien depende la columna de Terranova– le pidió disculpas y le ofreció una retractación pública en un próximo número, además de espacio semanal para publicar sus opiniones o alguna otra propuesta que ella considerase adecuada como forma de resarcimiento frente al daño sufrido por la agresión escrita. Olguín planteó la defensa del puesto laboral de Terranova. “Antes que nada te quiero pedir disculpas por la nota que publicamos. No fue nuestra intención ser agresivos o violentos, pero lo cierto es que las palabras resultaron hirientes e intimidantes. Quisimos ser divertidos y nos manejamos con torpeza. Lejos está en mí, como editor de la sección Cultura, permitir que en mi sección se discrimine o se actúe de manera violenta contra ningún sector social”, dice el inicio del email que le envió Olguín. La joven aceptó ayer la proposición. Antes de recibir su respuesta, en El Guardián habían decidido levantar la columna de Terranova en la edición de mañana a la espera de novedades. Tidball-Binz aclaró a este diario que no quiere que se vincule el caso con un hecho de censura y quede un precedente en ese sentido. Pidió a El Guardián “una retractación detallada, seria, sincera y completa por parte de Juan Terranova de la nota original, en la editorial o columna suya, y acompañada por disculpas de la revista, y mencionado esto en la tapa de la revista”. Sobre el espacio semanal, es un asunto que analizará la organización. Si El Guardián cumpliera estos requisitos efectivamente, cesaría la demanda para despedir a Juan Terranova por parte de Change.org y Hollaback!”, aclaró.
martes, 19 de abril de 2011
La madre araña de Bourgeois y el campo intelectual argentino

Hace unos días pasé por la Fundación Proa a ver la muestra Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido. El recorrido empieza en la calle con Maman, una araña gigante hecha en bronce y acero inoxidable. Es una pieza que intimida. Mientras nos exhibe su vientre y sus huevos blancos, bajo sus patas nos sentimos protegidos y amenazados a la vez. La muestra, según el folleto “propone pensar los equivalentes plásticos de los estados psicológicos”. Desde luego el tema es más complejo. La araña madre, para el caso, es tan psicoanalítica como mutante, tan diván como ciencia-ficción. Después, sí, en la sala principal, hay unas formas en madera negra que recuerdan las máscaras africanas de los consultorios psi. Mujer espiral, una pieza en bronce de 1984, tranquilamente podría amenizar una biblioteca lacaniana. Pero no todo, insisto, es para decorado de despacho.
Con ánimo de retrospectiva, El retorno de lo reprimido combina tela con piedra, fotos e instalaciones con trabajos sobre papel. Pero, de todo lo que se expone, es en lo escultórico donde mejor se identifica esa mezcla de deseo y castración, de fetiche y fobia, que es parte fundamental del repertorio psicoanalítico. Bourgeois ofrecen figuras antropomórficas fragmentadas, formas orgánicas que alternativamente son senos, glandes, vulvas o garras. Destaca el trabajo sutil en Figura Cuchillo del 2002 y el muy bello Arco de histeria de 1993, que recuerda los bocetos que los discípulos de Charcot hacían de las mujeres de la Salpétriêre.
En el centro de la muestra, bien planteada por su curador Philip Larrat-Smith, están La habitación roja de los padres, en una versión erótico-carnívora de 1994, y La destrucción del padre, de 1974, más sosegada desde lo visual pero no por eso menos inquietante. Muchos de los textos de Bourgeois, que viven en los intersticios de la muestra, suenan adolescentes, incluso aniñados. Pero algunos terminan de perfilar su aventura estética donde los fragmentos de nuestra pequeña neurosis nos son devueltos, tamizados por la subjetividad de la artista y hechos materia. Hay un humor muy puntual en la obra de Bourgeois. Una ironía muy fina que interpela directamente al sujeto porteño psicoanalizado. Aunque su influencia esté presente, no se trata de los experimentos surrealistas. Más bien la escultora se ríe un poco de la abstracción intelectual del psicoanálisis y transforma ideas en objetos concretos. Más allá de alguna ilustración ingenua –no me gustó por naif y literal El niño reservado, del 2003– El retorno de lo reprimido logra un diálogo productivo entre teoría y arte.
Bourgeois trabaja, entonces, con el psicoanálisis, un discurso decisivo del siglo XX. Según Carlos Correas el otro sería el cinematógrafo. De hecho, es posible pensar El retorno de lo reprimido como una prima hermana de El Capital filmado por Alexander Kluge. Finalmente Bourgeois también transforma el arte en herramienta para comentar, antes que ilustrar, una disciplina “científica”. Así, me pregunto, ¿y si pusiera su talento en otro discurso? Por ejemplo, ¿cómo sería una muestra que trabajara sobre el campo intelectual argentino? ¿Quién sería la Gran Madre Araña Argentina, madre de todas las madres, protección y amenaza? En otra época habría sido la crítica, juiciosa, exigente, altanera. Hoy la crítica estaría más cerca de un muñeco de trapo con la cara vendada en un costado polvoriento. ¿La madre, entonces, son los editores y los catedráticos? ¿O los medios de comunicación? La Universidad de Buenos Aires daría una buena araña, o mejor un pulpo, cuyos húmedos tentáculos se estiran y nunca se cortan; alrededor le nacerían sus hijas díscolas, la universidades nacionales, tuertas pero vigorosas. La televisión estaría a un costado transmitiendo lluvia gris, mientras en el centro pondríamos un monitor que a medida que nos acercamos se achica. Un bandoneón pintado de naranja sobre una silla de madera comentaría, literal, nuestro apego nostálgico a una tradición de la que dudamos. ¿O mejor filmar a una pareja de poetas desnudos bailando una zamba? Sigo: ¿Hay alguna figura icónica sobre la cual trabajar el resentimiento? ¿Cómo corporizar una Buenos Aires que –lo dijo bien Maxi Tomas– se convirtió en la capital mundial de la mala leche? ¿Podríamos empotrar una jaula vacía y titular la obra “Nuestra esquizofrenia del conocimiento”? A la cabeza de todo, yo ubicaría Civilización Occidental y Cristiana de León Ferrari, quizás una de las piezas artísticas más incomprendida y sobrevalorada del mundo. Pero no la original sino una copia irónica, como el Quijote de Menard. Louise Bourgeois: el retorno de lo reprimido se puede ver hasta el 19 de junio. El campo intelectual argentino nos acompañara, para gracia o desgracia de sus habitantes, un poco más.
lunes, 18 de abril de 2011
Panadero austríaco es denunciado
por hacer "pasteles nazis"
La policía investiga a Manfred Klaschka por decorar tortas con esvásticas y otros símbolos prohibidos por la legislación del país europeo
Un panadero austríaco ha desatado gran polémica en su país. Ello luego de decorar varias tortas con símbolos nazis, tales como la esvástica, manos alzadas haciendo el saludo nazi y otros más que la legislación prohíbe.
Incluso, algunos pasteles también lucen consignas nazis tradicionales como “Meine Ehre heißt Treu” (La devoción a mi honor).
El responsable de esta peculiar situación es Manfred Klaschkaës, quien, al parecer, solo realizaba estos singulares pasteles por pedidos en su local, ubicado en la aldea de Maria Enzersdorf, cerca a Viena .
“Si se pide, se hace. Fabricaría una torta con Gadafi si alguien me lo pidiera. No quiero que me metan en esto porque soy un pastelero y eso es todo”, indicó Klaschka.
Asimismo, explicó que los pasteles datan de hace ocho años y que cuando los hizo no previó semejante conmoción.
La denuncia en su contra fue hecha por una asociación de supervivientes del Holocausto judío. “Este es exactamente el tipo de pensamiento que hace 70 años llevó a la tragedia”, dijo el presidente de dicha agrupación de Mauthausen,informa TN.
La ley austríaca prohíbe la exaltación de la era nazi, así como cualquier intento de restar importancia al Holocausto, negarlo o justificarlo.
domingo, 17 de abril de 2011
viernes, 15 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
martes, 12 de abril de 2011
El Boom antes y después en la revista Ñ

La revista Ñ tiene debilidad por las caras viejas. En su sitio web siempre encuentro ojeras, arrugas y pieles ajadas. David Viñas, Vargas Llosa, Kawabata, Laiseca, muchas fotos en blanco y negro. Cada tanto se cuela un rostro diáfano, pueril, con una guitarrita, algún cantautor de Palermo, joven promesa. La constante, sin embargo, es la mirada cansada y reflexiva de la madurez. ¿Entienden los editores de Ñ que esta es la cara de la cultura? ¿O soy yo el que ve eso, obsesionado por la muerte? Hace unas semanas, la revista cultural más importante de la Argentina empezó a publicar en fascículos el libro Los nuestros de Luis Harss, que no conocía edición reciente. La selección incluye ensayos sobre Borges, Carpentier, Onetti, Fuentes y Cortázar, entre otros. El libro es meritorio por muchas cosas. En su momento, Los nuestros recortó y organizó un corpus nuevo, o casi nuevo, y un corpus nuevo o casi nuevo siempre implica una manera diferente de leer. En este sentido, aunque no es una historia de la literatura, Los nuestros ofrece un mapa válido que puede ser entendido como el eslabón perdido y transnacional entre de los primitivos esfuerzos críticos de Ricardo Rojas y el disruptivo Literatura de Izquierda de Damián Tabarovsky.
Los ensayos de Harss no son biografías, ni lecturas críticas, ni monografías. Más bien decantan en retratos donde los libros se mezclan con las anécdotas y las lecturas con conclusiones impresionistas. Sin herramientas conceptuales más allá de una biblioteca latinoamericana bastante completa –que en el 66 no era poca cosa–, Harss parece movido más por la empatía y la promoción que por el deseo de saber. Su estilo cae en lo cursi y casi siempre es pomposo. Usa “Ángel Gabriel” para referirse a García Márquez y lo describe como un “cauteloso tesorero entre sus joyas nocturnas”. Cortázar “es una renovador incansable que se reinventa a cada paso” mientras “despliega su plumaje como un pavo real”. Miguel Ángel Asturias “es un titiritero infernal que en la pesadilla cotidiana ha sabido encontrar el amor brujo y la divina comedia”.
Armando su libro en base a entrevistas, Harss insiste con la aberrante práctica –hoy tan vigente– de pedirle al autor que opine sobre su obra. También cuenta un poco las tramas, describe los personajes, pero sobre todo empieza a construir la figura de los seleccionados como la conocemos hoy. Quizás por eso Los nuestros está lleno de lo que hoy son lugares comunes de la crítica. Rayuela fue escrita por toda una generación antes que por un autor; la gran influencia de García Márquez es Faulkner; Rulfo “es como su tierra: prematuramente envejecido, ojeroso, descarnado”. Errores metodológicos sobran. Por ejemplo, Harss es especialmente receptivo a toda la parafernalia mística superyóica de Cortázar, lo cual no beneficia a Cortázar, pero mucho menos a Harss. Y los títulos de los capítulos resultan toscos: “Gabriel García Márquez o la cuerda floja”, “Julio Cortázar o la cachetada metafísica”, “Juan Rulfo o la pena sin nombre”. Como fuere, el perfil de García Márquez termina con la promesa de Cien años de soledad a publicarse con “una genealogía y una tabla cronológica”. La intuición de incluirlo no pudo ser más acertada. Así Harss, lector informado y atento, es antes un cronista, un excelente publicista, que un crítico.
Así las cosas, vale la pena preguntarse, en este 2011 que nos toca, Los nuestros ¿de quién son? ¿A quiénes pertenecen? Cuando Harss publicó su libro había una apuesta. En su título puede leerse: “Estos son los nuestros, los latinoamericanos, los que ustedes no conocen”. La frase iba dirigida tanto al lector foráneo, europeo o estadounidense, como al compatriota desinformado o snob. Sin embargo, en la actualidad, con la excepción quizás de Miguel Ángel Asturias, todos los autores seleccionado se enseñan en el colegio secundario. Por eso lo que en su momento era desparpajo y vitalidad, hoy es melancolía. Lo que antes era renovación, hoy es lento y confirmado canon. Profético en muchos sentidos, el título en inglés del libro fue Into the mainstream. Y todos llegaron. Ni uno solo quedó en el camino. Publicar Los nuestros por entregas es un gesto nostálgico y conservador, pero la iniciativa saca a Ñ de su recursiva idea de “lo básico”. García Márquez Básico, Cortázar Básico, Rulfo Básico. La revista está plagada de esas pastillas donde todo nombre propio es seguido de la palabra “básico”. Por eso celebro la iniciativa de los fascículos y espero ansioso la salida de los que faltan. Sin embargo, también exijo más. Ñ debería continuar esta práctica y seguir con las separatas. La próxima serie podría ser sobre escritores contemporáneos. De alguna forma, es una deuda que la revista tiene con sus lectores.
domingo, 10 de abril de 2011
El problema de la música
(traducción: BiCho - corregido por: Mateo Reyes)

